Vivimos una época en la que casi todas las empresas del sector de la alimentación se empeñan en defender que sus productos son 100% algo; 100% naturales, 100% saludables, 100% ecologicos, etc. Es decir, una empresa que venda zumo de tomate se esfuerza por decir que su zumo tiene el 100% de tomate, o si otra empresa vende patatas con aceite de oliva se esfuerza por gritar a los cuatro vientos que tiene el 100% de aceite de oliva. Pues bien, ayer nos encontramos con la noticia de que Procter&Gamble, fabricante de las Pringles, se ha esforzado por demostrar que sus patatas no son patatas. ¿Chocante no?
Y no son patatas y menos fritas por muchas razones, por su “forma regular” que no se encuentra en la naturaleza, su “color uniforme” y porque se “deshacen en la boca”.
De hecho este aperitivo, dice la empresa, que se parece “más a un pastel o a una galleta porque son fabricadas a partir de masa”. Masa compuesta por harina de patata, harina de maíz, fécula de trigo y harina de arroz junto a grasa, emulsionante, sal y otros sazonadores, por lo que el contenido de patata se reduce a un 42% del total.


